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35 Poemas cortos bonitos (famosos, anonimos, de amor y para niños)

Los poemas siempre instruyen, agradan; nos muestran el placer en las palabras y sus movimientos. A continuación, como en ningún otro sitio, presentamos los mejores 35 poemas bellos y cortos para compartir. 

Poemas cortos (autores famosos)

1- El desvío (Pablo Neruda)

Si tu pie se desvía de nuevo
será cortado.
Si tu mano te lleva a otro camino,
se caerá podrida.
Si me apartas de tu vida,
morirás aunque vivas.
Seguirás muerta o sombra,
andando sin mí por la tierra.

2- Quien alumbra (Alejandra Pizarnik)

Cuando me miras
mis ojos son llaves,
el muro tiene secretos,
mi temor palabras, poemas.
Solo tú haces de mi memoria,
una viajera fascinada,
un fuego incesante.

3- De otoño (Rubén Darío)

Yo sé que hay quienes dicen:¿por qué no canta ahora
con aquella locura armoniosa de antaño?
Esos no ven la obra profunda de la hora,
la labor del minuto y el prodigio del año.
Yo, pobre árbol, produje, al amor de la brisa,
cuando empecé a crecer, un vago y dulce son.
Pasó ya el tiempo de la juvenil sonrisa:
¡dejad al huracán mover mi corazón!

4- Cada canción (Federico García Lorca)

No quise.
No quise decirte nada.
Vi en tus ojos
dos arbolitos locos.
De brisa, de risa y de oro.
Se meneaban.
No quise.
No quise decirte nada.

5- Las seis cuerdas (Federico García Lorca)

La guitarra
hace llorar a los sueños.
El sollozo de las almas
perdidas
se escapa por su boca
redonda.
Y como la tarántula,
teje una gran estrella
para cazar suspiros,
que flotan en su negro
aljibe de madera.

6- Aquí (Octavio Paz)

Mis pasos en esta calle
resuenan.
En otra calle
donde
Oigo mis pasos.
Pasar en esta calle
donde
sólo es real la niebla.

7- XXV (Pablo Neruda)

¿Por qué para esperar la nieve
se ha desvestido la arboleda?
¿Y cómo saber cuál es Dios
entre los Dioses de Calcuta?

¿Por qué viven tan harapientos
todos los gusados de seda?
¿Por qué es tan dura la dulzura
del corazón de la cereza?
¿Es porque tiene que morir
o porque tiene que seguir?

8- Amor Eterno (Gustavo Adolfo Bécquer)

Podrá nublarse el sol eternamente;
podrá secarse en un instante el mar;
podrá romperse el eje de la tierra
como un débil cristal.
¡Todo sucederá!
Podrá la muerte
cubrirme con su fúnebre crespón;
pero jamás en mi podrá apagarse
la llama de tu amor.

9- Zorongo (Federico García Lorca)

Las manos de mi cariño
te están bordando una capa
con agremán de alhelíes
y con esclavina de agua.
Cuando fuiste novio mío,
por la primavera blanca,
los casos de tu cabello
cuatro sollozos de plata.
La luna es un pozo chico,
las flores no valen nada,
lo que valen son tus brazos
cuando de noche me abrazan,
lo que valen son tus brazos,
cuando de noche me abrazan.

10- La luna asoma (Federico García Lorca)

Cuando sale la luna
se pierden las campanas
y aparecen las sendas
impenetrables.
Cuando sale la luna,
el mar cubre la tierra
y el corazón se siente
isla en el infinito.
Nadie come naranjas
bajo la luna llena.
Es preciso comer
fruta verde y helada.
Cuando sale la luna
de cien rostros iguales,
la moneda de plata
solloza en el bolsillo.

11- Paz (Alfonsina Storni)

Vamos hacia los árboles…el sueño.
Se hará en nosotros por virtud celeste.
Vamos hacia los árboles; la noche
Nos será blanda, la tristeza leve.
Vamos hacia los árboles, el alma.
Adormecida de perfume agreste.
Pero calla, no hables, sé piadoso;
no despiertes los pájaros que duermen.

12- Contigo (Luis Cernuda)

¿Mi tierra?
Mi tierra eres tú.
¿Mi gente?
Mi gente eres tú.
El destierro y la muerte
para mí están adonde
no estés tú.
¿Y mi vida?
Dime, mi vida
¿qué es si no eres tú?

13- Riqueza (Gabriela Mistral)

Tengo la dicha fiel
y la dicha perdida;
la una como rosa,
la otra como espina.
De lo que me robaron
no fui desposeída;
tengo la dicha fiel
y la dicha perdida,
y estoy rica de púrpura
y de melancolía.
¡Ay, qué amante es la rosa
y qué amada es la espina!
Como el doble contorno
de dos frutas mellizas
tengo la dicha fiel
y la dicha perdida.

14- Ayer (Mario Benedetti)

Ayer pasó el pasado lentamente
con su vacilación definitiva
sabiéndote infeliz y a la deriva
con tus dudas selladas en la frente.

Ayer pasó el pasado por el puente
y se llevó tu libertad cautiva
cambiando su silencio en carne viva
por tus leves alarmas de inocente.

Ayer pasó el pasado con su historia
y su deshilachada incertidumbre,
con su huella de espanto y de reproche.

Fue haciendo del dolor una costumbre
sembrando de fracasos tu memoria
y dejándote a solas con la noche.

15- Sonetos II (Octavio Paz)

El mar, el mar y tú, plural espejo,
el mar de torso perezoso y lento
nadando por el mar, del mar sediento:
el mar que muere y nace en un reflejo.

El mar y tú, su mar, el mar espejo:
roca que escala el mar con paso lento,
pilar de sal que abate el mar sediento,
sed y vaivén y apenas un reflejo.

De la suma de instantes en que creces,
del círculo de imágendes del año,
retengo un mes de espumas y de peces,
y bajo cielos líquidos de estaño
tu cuerpo que en la luz abre bahías
al oscuro oleaje de los días.

Poemas cortos (autores anonimos)

16- El amor es un arte (Anónimo)

El amor es un arte, por ello,
aunque no consiga enamorarte,
me conformaré con abrazarte.

17- El lápiz (Anónimo)

Llorando tomé el lápiz,
llorando te escribí,
llorando te suplico
que no te olvides de mí.

18- El universo (Anónimo)

¡Qué espectáculo tan grande
nos da el universo!
Basto, imposible de abarcar,
¿habrá un genio detrás de todo esto?
Y el hombre, de repente,
solo puede aprender la humildad:
ante las inmensidades del universo,
la vida es un milagro,
todo eso y nada más.

19- Cuando el mar sea redondo (Anónimo)

Cuando el mar sea redondo
y el sol debe de brillar,
ese será el día
en que te pueda olvidar.

20- La muerte (Anónimo)

La muerte no se apresura,
tan segura de su victoria.
¿Qué es un día, una semana o
algunos años?
Ella llegará con su sabiduría,
sin guadaña y con un rostro parco.
Abrázala porque también ella es vida,
el otro lado de la moneda,
el camino de vuelta,
luego de una gran caminata.

21- Las ganas (Anónimo)

No sabes las ganas que tengo
de decirte que vengas
a hablar de lo que sea.

Con tal de tenerte delante,
con tal de mirarte a los ojos,
con tal de todo; pero contigo.

 

22- A la espera (Anónimo)

A la espera de un hecho extraordinario
nos sentamos en la acera
y observamos las estrellas.

A la espera de un suceso inaudito
nuestros pensamientos no son presente
sino futuro y brillo.

A la espera de lo mejor,
el corazón se desespera
y tal vez el paraíso ya llegó.

23- Sin poemas (Anónimo)

A partir de hoy
voy a amarte con silencios,
provocando ausencias
e inventado distancias;
desde hoy voy a amarte sin poemas,
con muy pocas acciones
y escasas palabras.
A partir de hoy voy a amarte así,
como tú me amas.

24- La vida (Anónimo)

La vida son tristezas
y cuando lloramos en la mesa
conocemos el sabor de la melancolía.

La vida también son sonrisas
y en la manía de la alegría
simplemente sentimos
una coqueta dicha.

La vida es amor,
son mariposas jugando en la panza
y la esperanza de que lo mejor ya llegó.

25- Cada vez que pienso en ti (Anónimo)

Cada vez que pienso en ti
me vuelvo improductivo,
porque el amor no conoce de rendimientos,
de horarios exactos o plazos fijos.

Cada vez que pienso en ti
me paraliza la alegría,
me traslada a otro mundo,
de mariposas y colores.

Cada vez que pienso en ti
una dicha curiosa me impacta:
porque el mundo es muy grande
y sin embargo me escogiste a mí.

26- A la vida no le falta nada (Anónimo)

A la vida no le falta nada:
tenemos jornadas oscuras,
días festivos
y también de holganza.

La vida es redonda en perfección,
porque tenemos el aroma a lavanda,
la belleza del encino
y las risas para toda ocasión.

¿Entonces por qué pensar
en otros mundos?
¿Por qué anhelar ser un pasaje?
En la vida lo tenemos todo,
nuestra casa, el destino
y también un futuro perenne.

Poemas cortos para niños

27- El salmón (Anónimo)

Detrás de un salmón
nada un tiburón
lo caza en Alaska
cansados los dos.

Asustado grita:
¡No!, por favor,
mi vida es muy corta
¡Muestra compasión!

Abriendo su boca
lo deja escapar
y corriente arriba
lo ha visto nadar.

28- El señor invierno (Anónimo)

El señor invierno
se viste de blanco,
se pone el abrigo
porque está temblando.
Se encuentra a la lluvia,
llorando, llorando.
Y también al viento,
que viene soplando.

29- Los ratones (Lope de Vega)

Juntáronse los ratnes
para librarse del gato;
y después de largo rato
de disputas y opiniones,
dijeron que acertarían
en ponerle un cascabel,
que andando el gato con él,
librarse mejor podrían.

Salió un ratón barbicano,
colilargo, hociquirromo,
y encrespando el grueso lomo,
dijo al senaro romano,
después de hablar culto un rato:

¿Quién de todos ha de ser
el que se atreva a poner
ese cascabel al gato?

30- La tarara (Federico García Lorca)

La Tarara, sí;
la Tarara, no;
la Tarara, niña,
que la he visto yo.

Lleva la Tarara
un vestido verde
lleno de volantes
y de cascabeles.

La Tarara, sí;
la Tarara, no;
la Tarara, niña,
que la he visto yo.

Luce mi Tarara
su cola de seda
sobre las retamas
y la hierbabuena.

Ay, Tarara loca.
Mueve la cintura
para los muchachos
de las aceitunas.

31- Abril (Juan Ramón Jiménez)

El chopo en el cielo azul.
¿Y qué más?

El cielo azul en el agua.
¿Y qué más?

El agua en la hojita nueva.
¿Y qué más?

La hojita nueva en la rosa
¿Y qué más?

La rosa en mi corazón.
¿Y qué más?
¡Mi corazón en el tuyo!

32- Luna lunerita (Elvira Lindo)

Luna, lunerita
de cara crecida
pareces de plata
de plata fina
¡Ay luna, lunera
carita de miel,
pronto en un cohete
te iremos a ver!

33- La semilla dorada (Nilda Zamataro)

En su camita de tierra
descansaba la semilla dorada;
algunas gotitas de lluvia,
entraron a despertarla.

El sol se acercó un poquito
y le regaló su calor.
La semilla rompió su traje
hizo fuerza y se estiró.

Se asomó muy curiosa
y el mundo descubrió.
Así la semilla dorada
en la planta se convirtió.

34- Pegasos, lindo pegasos (Antonio Machado)

Yo conocí siendo niño,
la alegría de dar vueltas
sobre un corcel dorado
en una noche de fiesta.

En el aire polvoriento
chispeaban las candelas,
y la noche azul ardía
toda sembrada de estrellas.

¡Alegrías infantiles
que cuestan una moneda
de cobre, lindos pegasos,
caballitos de madera!

35- Todo está en su sitio (Gloria Fuertes)

Los lobos en el monte,
los pollitos en el corral,
los peces en el agua,
los barcos en el mar.

Ya todo está en su sitio,
ya todo en su lugar.
Los niños en la escuela
y los patos a volar.